“Lo que hace tan agudo el dolor de los celos es que la vanidad no puede ayudar a soportarlo”, dice Henri Beyle Stendhal, un gran novelista y ensayista francés. Cuanta verdad hay en esa frase. Los celos son “insoportables”. El que los recibe suele llamarlos así, pero el que los produce en su interior de forma frecuente, suele darle adjetivos como: enfermizos, dolorosos, malignos, etc. Todos aman y todos odian los celos. La persona al que lo celan hace escándalo y al que no lo celan se molesta porque nadie lo cela. Nunca se llega a un acuerdo con ellos.
Los celos son sentimientos que más de uno los produce sin ser consciente, que se les escapa de las manos hasta el punto de volverse incontrolables. Son esa sensación de angustia y posesión que sale del fondo del alma y atraviesa todo tu cuerpo en cuestión de segundos, y hasta logra sacar lo peor de uno. Lo más complicado de convivir con los celos es no poder decirles que paren. No saber cuándo parar es el mayor error de un celoso, es el pecado capital número uno.
Uno puede decir que sabe controlar sus celos, pero cada persona que estuvo y está parada sobre este globo terráqueo, sabe muy bien que hubo una vez en su vida en que no puedo con ellos, por el simple hecho de que son incontrolables. Hay quienes los tienen presentes todo el tiempo y ya son parte de su vida, otros suelen tener recordatorios de ellos de vez en cuando, y por supuesto también están los envidiosos que sólo les agarran ataques el día del arquero.
Celos: Sentís que el pecho se estruja, que tu corazón se está debilitando y a la vez que tiene más fuerza que nunca, todo eso cuando los celos viajan por tu sangre. Te sentís con el poder máximo y crees tener la razón de todo, cuando seguramente, estés equivocado o tal vez no, vaya uno a saber.
Cada ser humano, es irrepetible. Cada sensación que atraviesa por el alma, corazón y cuerpo de esa persona es igual de irrepetible que su interior. Cada celo es distintos y cada celoso o celosa lo es también. Pero si hay algo en que comparten todas las personas que pasaron, pasan o van a pasar por ese sentimiento enfermizo, es sentir que el aire te falta por unos segundos y luego, cuando abrís bien tus ojos se presenta el deseo de desaparecer de este mundo para no seguir lastimando a la persona que se encuentra enfrente tuyo. ¿Quién es esa figura extraña? Un sujeto que se refleja en el espejo que está justo frente a vos.
lunes, 27 de septiembre de 2010
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