miércoles, 29 de septiembre de 2010

El futuro llegó hace rato

Cada vez que lo escucho me malhumoro. No hay día en que su presencia no me moleste. Uno se encuentra relajado y tranquilo hasta que él aparece. Esa voz chillona que tiene, sólo logra irritarme. Estoy a punto de dormirme, cierro los ojos, me relajo y él esta ahí, parado al lado mió, y yo lo miro con cara de odio para que se aleje y él no me dice nada, nunca me dice nada.
A veces abro los ojos y aparece en el piso, otras en la mesa y otras no lo encuentro. Cuando apoyo la cabeza en la almohada para descansar escucho su respiración, que es como un “tic-tac, tic –tac” constante, nunca frena. Unos son más grandes, otros son mas chicos, pero todos hacen el mismo ruido molesto, y todos cumplen el mismo objetivo: no dejan dormir.
En él siempre están escritas las mismas cosas: números, números y más números. Y siempre están esas dos agujas que nos avisan en que momento estamos llegando tarde, cuando nos tenemos que levantar, el instante en que tenemos que dejar de hacer una cosa para empezar otra o hasta nos avisan cuando tenemos que llegar a otro lugar.
A veces nos ayuda y resulta verdaderamente útil, pero otras tantas nos arruina el presente, porque él sólo piensa en el futuro. Mi despertador es rojo, es chiquito y es lindo, pero la verdad que cuando me avisa que tengo que levantarme se convierte en el objeto mas odiado de mi casa.

lunes, 27 de septiembre de 2010

Crisis

“Lo que hace tan agudo el dolor de los celos es que la vanidad no puede ayudar a soportarlo”, dice Henri Beyle Stendhal, un gran novelista y ensayista francés. Cuanta verdad hay en esa frase. Los celos son “insoportables”. El que los recibe suele llamarlos así, pero el que los produce en su interior de forma frecuente, suele darle adjetivos como: enfermizos, dolorosos, malignos, etc. Todos aman y todos odian los celos. La persona al que lo celan hace escándalo y al que no lo celan se molesta porque nadie lo cela. Nunca se llega a un acuerdo con ellos.
Los celos son sentimientos que más de uno los produce sin ser consciente, que se les escapa de las manos hasta el punto de volverse incontrolables. Son esa sensación de angustia y posesión que sale del fondo del alma y atraviesa todo tu cuerpo en cuestión de segundos, y hasta logra sacar lo peor de uno. Lo más complicado de convivir con los celos es no poder decirles que paren. No saber cuándo parar es el mayor error de un celoso, es el pecado capital número uno.
Uno puede decir que sabe controlar sus celos, pero cada persona que estuvo y está parada sobre este globo terráqueo, sabe muy bien que hubo una vez en su vida en que no puedo con ellos, por el simple hecho de que son incontrolables. Hay quienes los tienen presentes todo el tiempo y ya son parte de su vida, otros suelen tener recordatorios de ellos de vez en cuando, y por supuesto también están los envidiosos que sólo les agarran ataques el día del arquero.
Celos: Sentís que el pecho se estruja, que tu corazón se está debilitando y a la vez que tiene más fuerza que nunca, todo eso cuando los celos viajan por tu sangre. Te sentís con el poder máximo y crees tener la razón de todo, cuando seguramente, estés equivocado o tal vez no, vaya uno a saber.
Cada ser humano, es irrepetible. Cada sensación que atraviesa por el alma, corazón y cuerpo de esa persona es igual de irrepetible que su interior. Cada celo es distintos y cada celoso o celosa lo es también. Pero si hay algo en que comparten todas las personas que pasaron, pasan o van a pasar por ese sentimiento enfermizo, es sentir que el aire te falta por unos segundos y luego, cuando abrís bien tus ojos se presenta el deseo de desaparecer de este mundo para no seguir lastimando a la persona que se encuentra enfrente tuyo. ¿Quién es esa figura extraña? Un sujeto que se refleja en el espejo que está justo frente a vos.

Pequeño Saltamontes

Siempre con su camiseta de Independiente puesta y con la pelota en la mano buscando alguien con quien jugar un partido. Cada mañana cuando lo despiertan para ir al colegio, el abre los ojos con una sonrisa y con una voz muy dulce diciendo : ” Buen día”.
Este año empezó primer grado, se siente un chico grande y le encanta que sea así. Va a la escuela con su mochila de Ben 10 y sus útiles, muy contento porque va a encontrase con sus amigos. Él dice que prefiere el cuaderno rojo porque es el color representativo del cuadro de fútbol que él es hincha y porque ahí la maestra le da la tarea para la próxima clase.
Cuando vuelve del colegio, agarra una pelota y se va al jardín de su casa con su hermanito Joaquín, de 3 años, y comienza el partido. Le apasiona el fútbol y con tan sólo 6 añitos sabe el nombre de todos los jugadores de los equipos de primera división de Argentina y de Europa. Es un fanático, pero principalmente del cuadro que ocupa su corazón: Independiente.
Este nene está lleno de alegría y de dulzura, aunque también tiene su carácter especial. Es bastante impaciente, caprichoso y terco, lo cual hace que cada discusión sea eterna. Y cuando pierde, llora y llora. No le gusta perder, es competidor y siempre quiere ganar.
Con su piel bronceada del verano, que le dura durante todo el año, su pelo castaño claro tirando a rubio y esas pestañas gigantes que adornan sus hermosos ojos marrones, el juega todo el día y está siempre con una sonrisa cálida en su cara, la cual realmente transmite mucha paz. Muy compañero y divertido, se convierte en el centro de atención de todas las reuniones, y eso a él le encanta.
Horas antes de dormir, Tomás Roldán suele agarrar una hoja y un papel para empezar a dibujar y dejar volar su imaginación, hasta que su mamá le dice que es la hora de irse a dormir. El cierra su cuaderno, se pone el pijama, le da un beso a sus papas y a su hermano, y apoya la cabeza en la almohada pensando a que va poder jugar mañana.