lunes, 9 de noviembre de 2009

Volvimos a casa: Libertadores de América.


A las 19.45 nos subimos al auto, fuimos hasta Avenida Belgrano y de ahí tomamos 9 de julio, hasta llegar al Puente Pueyrredón y bajar en la cuidad del amor de mi vida. Estábamos buscando dónde estacionar hasta que vimos muchas cosas de color rojo, muchas. Pensamos que era una señal, así que por presentimiento entramos en ese estacionamiento y empezamos a caminar. Miles de personas caminando por una misma calle, por la calle Alsina. Personas vendiendo remeras, collares, llaveros y posters, y por supuesto los infaltables choris y patys. Después de una larga caminata, que se hizo muy corta debido a toda la alegría que irradiaba esas cuadras, llegamos a una fila, y entramos. Un poco de arena y cal en el piso, mis alpargatas ya no tenían un color negro, sino más bien un color gris. En seguida empezamos a ver luces, a escuchar cantos y a ver papelitos en el cielo. Le pregunto por dónde entrar a un chico y me dice: seguí por acá y metete a la derecha. Le agradezco y le hago caso. Les doy mi entrada a los hombres de pecheras amarillas, mi papá hace lo mismo. Subimos al mismo tiempos los dos cada escalón, y mientras más íbamos subiendo la escalera más se llenaban de lagrimas nuestros ojos y más se agrandaba la sonrisa que teníamos en nuestras caras. Llegamos al último escalón y nos miramos, y la palabras de mi papá fueron: “ esto es hermoso!”. Nos sentamos y estuvimos como 40 minutos con la sonrisa y los ojos detenidos mirando cada detalle de nuestra nueva casa. Le faltaba terminar un poco, como toda construcción, siempre algo le falta. Pero sin embargo era algo inexplicable, algo hermoso.
A nuestra derecha podíamos ver a un joven de unos 25 años, con un nene de 3 en brazos. El nene no paraba de preguntarle cosas a su papa sobre su casa, y él muy orgulloso contestaba todas sus preguntas. A nuestra izquierda había otro joven de unos 26 años con su mujer, fumando por los nervios, su pulso lo estaba traicionando.
Esperemos bastante tiempo, pero esa espera se nos hizo corta porque teníamos con que deleitar nuestros ojos. Apareció el rojo y empezó la fiesta: Papeles, rollos, banderas, cantos, fuegos artificiales y sobre todo, alegría. Mucha alegría. 35 mil personas sonriendo juntas, todas por el mismo motivo : volver a casa. Nos mirábamos y no podíamos creer que estábamos ahí. Casi tres años atrás mi papá me prometió que íbamos a volver a nuestra casa, los dos juntos, y lo hicimos, cumplió su promesa. Estábamos felices, muy felices de estar ahí. Pero más felices estábamos de poder compartir ese momento hermoso JUNTOS.
Comenzó el partido. Primer gol nuestro, gol de Silvera. El estadio entero gritando ese hermoso gol y aclamando por el autor. A los 34 minutos Nieto aparece para amargarnos, y convierte el empate. Pero luego aparece nuestro joven Piatti a los 43 y nos pone adelante por 2 a 1. Termina el primer tiempo y fuimos directo al puesto a comprarnos unas hamburguesas y las infaltables latitas de coca. Luego de unos 20 minutos, comienza el segundo tiempo.
Piatti vuelve a aparecer, luego de una gambeta al arquero, y convierte el tercer gol para los dueños de casa. Y por último, por un gran error de la defensa de Independiente deja que Ramírez convierta el segundo gol de Colón. Se sufrió, pero se ganó.
En cada uno de los 3 goles hubo abrazos interminables, lagrimas en los ojos y palabras de felicidad. También hubo sustos, y desilusiones cuando nos convertían, pero en seguida volvíamos a cantar al compas de esa popular que ardia. Como ya es costumbre decir, no tiembla, no late, arde. Simplemente ardía, y no paró de arde ni un segundo.
Terminó el partido. Un fuerte abrazado de felicidad y mirarnos a los ojos con una sonrisa gigante en nuestros rostros. Que mas podía pedir? Volví a mi casa. Y no volví sola, volví con mi papa. Sueño cumplido.

En el cielo.


Vas caminando y las gotas comienzan aparecer. Y de repente aparece ella. Con su delicadeza y su hermosura, transita cada calle de la ciudad de Buenos Aires. Todos quedan asombrados con su presencia, la miran y no dejan de mirarla. Hasta algunos se atreven y la tocan. Sin embargo, otros ni la registran, piensan que es una más, que es algo pasajero. Los días de calor es recibida con una cara de alivio y los días de frio con otra no muy parecida. Pero para mí lo más lindo de ella, es su voz. Escucharla es algo hermoso, aunque sinceramente nunca diga nada. No se le entiende, pero si se le presta atención. Y más de uno se relaja con esa voz, con ese canto que la mayoría de las veces logra transmitir una paz impresionante.

Pero ella esta vez no apareció sola, vino con ellos. Uno de ellos se caracteriza por su resplandor, siempre brilla en la oscuridad de la noche, su sonrisa es como un relámpago, y en cambio el otro lo único que haces es hacer ruido, siempre a los gritos, como con bronca. Más de una vez uno le pide que baje la voz, porque a veces causa miedo cuando se enoja, pero bueno, algunos ya estamos acostumbrados.

Los tres son muy diferentes, pero se llevan bien. Siempre están juntos, o la mayoría de las veces. Y de vez en cuando aparece un cuarto, el siempre quiere despeinar a las personas, tiene como una obsesión con eso, no hay día en que no lo haga. Una costumbre demasiado molesta, diría yo. Pero la verdad que lo que este último nos hace sentir, es difícil de explicar. Esa sensación en la cara, para algunos una molestia pero para otros algo inexplicable, algo muy lindo.

Y que se yo, ahí van ellos juntos. Cada día de tormenta están ahí haciéndonos compañía. Por un lado la lluvia, por el otro los relámpagos y los truenos, y por último el viento. Me caen bien casi todos, pero el ultimo siempre hace lio en mi pelo, y por eso no me simpatiza tanto. Pero los otros tres sí, ellos tres me hacen poner de buen humor. Y cada día que aparecen aprovecho para escribir algo nuevo. Hoy está lloviendo, hoy hay una tormenta y hoy estoy escribiendo.

jueves, 27 de agosto de 2009

¿Peleamos?

Hay cosas que vamos perdiendo, pero hay otras que las ganamos. Pero ¿Qué nos pasa cuando nos toca pasar por cosas así? Nos entristecemos, porque perdemos cosas, porque perdemos personas, porque perdemos a nuestro propio yo. Sí, yo soy de perder mucho. Soy muy distraída, y cuando me doy cuenta ya estoy por perder algo o ya es tarde y lo perdí. Pero mientras me doy cuenta, trato de pelearla, y cuando asumo que lo perdí hago lo imposible para recuperarlo. Pelear por lo que quiero. A veces no es tan fácil como parece. Y otras veces son más difíciles de lo que pensamos. Pero es parte del todo mismo. Sino seria aburrido tener todo lo que tenemos y no tener el riesgo de perderlo, no le daríamos la importancia que le podemos dar cuando casi se nos escapa de las manos. Y que sensación de placer cuando eso que parecía perdido, eso que ya no teníamos esperanzas de tener de nuevo,resulta que lo teníamos agarrado de la mano, muy bien agarrado. Y que sabemos que por mas que venga una gran sudestada, vientos , lluvias y tormentas, no se va a separar de nuestras manos. Esa sensación, de satifaccion, de alegría, ¿ Quién la va a querer dejar? Nadie. Y todo esto es porque nosotros lo queremos, porque simplemente queremos que sea así. Sino no haríamos más que aflojar la fuerza de nuestras manos y dejar que se escape, que se vaya y que no vuelva.

A mí me gusta pelear. Sí, soy una fanática de la pelea. Peleadora como pocas. Peleo a todos, pero logro sacar muchas sonrisas con esas peleas tontas (también malos humores, pero obviemos esa parte). Y es eso lo que yo no quiero perder NUNCA: esas sonrisas que me alimentan el alma y el corazón. Esas sonrisas que son las olas en MI mar. Esas sonrisas que solo logran que los ojos brillen y brillen tanto, que encandile al que me está mirando. Yo quiero pelear, amo pelear. ¿Peleamos?

Tratame así.


¿Por qué me tratas así?
¿Por qué me hacés sufrir?
Sólo te pido una cosa, una cosa te quiero decir
Si me vas a tratar así, directamente no me trates.

Me cansé de escuchar que cambiaste
Que el pasado fue un error, yo soy la
Que paga tus deudas, yo soy la que deja de ser una flor.

Y acá me ves, dudando qué quiero hacer conmigo,
Qué quiero hacer con vos.
A veces me cuesta decirte que no, otras tantas
Te evito, mi amor.

¿Por qué me tratas así?
¿Por qué me haces sufrir?
Sólo te pido una cosa, una cosa te quiero decir
Si me vas a tratar así, directamente no me trates.

Y pensar que a veces te necesito, pero otras tantas
Quiero que desaparezcas.
Sin embargo, estas ahí presente.
Por favor denme algo ¡ Quiero que se desvanezca!

No me trates, no me trates más.
Ya aprendí que sin ti yo puedo, no pienso
Caerme, ya me gane este lugar.
Junté las fuerzas necesarias
Para dejar de vivir en el ayer.
Sólo sos un lindo recuerdo,
Ojalá te vaya bien.

sábado, 20 de junio de 2009

Escapar.


Ella solo quería ser feliz,

poder reír y no llorar.

Poder caminar y pensar, sin tener

fantasmas que le contaran

una historia sin final.


Ella se sentía sola, que sola se sentía.

Miraba a su alrededor y no veía nada,

pensaba que era un sueño y solo quería despertar.

Pero pronto se dio cuenta, que tan solo era la realidad.


Escapar, ella quiere escapar.

Poder escapar de esta realidad,

irse de esta cuidad

Y solamente encontrar tranquilidad.


Ella sabe sonreír, también sabe actuar.

Y al llegar a su casa se saca el disfraz.

Comienzan a caer sus lágrimas,

comienza a formarse su mar.


Ella a veces necesita desaparecer,

cerrar los ojos y en silencio respirar.

Otras tantas, necesita cariño de los demás

pero no todos se lo saben dar.


Escapar, ella quiere escapar.

Poder escapar de esta realidad,

irse de esta cuidad

Y solamente encontrar tranquilidad.


A ella le encanta reír,

pero a veces el destino no la deja.

La solución la tiene en sus manos

Pero ella no la encuentra.


Ella respira hondo y sigue.

A veces siente que se ahoga,

y decide levantar una mano,

pidiendo ayuda, no queriendo estar sola.


Yo la quiero ayudar, a que pueda

Reír sin llorar.

No es tarea fácil,

Pero quiero llegar.



martes, 24 de marzo de 2009

Me ordene en mi desorden


Lo nuevo. Lo nuevo suele asustar. Uno se encuentra frente a cosas que no habia visto antes, cosas nuevas o cosas "transformadas" que hace rato dejaron de ser lo que eran. Y a veces no solo son cosas, sino personas. Personas que nunca antes te cruzaste, personas que no son las mismas, personas al fin y al cabo. Y lo nuevo te hace pensar TANTO, si que te hace pensar y cuanto. Empiezan a aparecer muchas cosas en tu cabeza, desde dudas hasta certezas, y tal vez te confundan o talvez te ayuden a aclarar tu panorama. Yo hoy me encuentro frente a un mundo totalmente nuevo, con cosas nuevas y transformadas, con personas nuevas y cambiadas. Admito que encontrarte con tantas cosas novedosas tan de golpe, es duro y es dificil. Salir de tu entorno cotidiano, dejar de ver esas personas que veias cada dia de tu vida, y encontrarte en un lugar extraño para vos, rodeada de gente que nunca en tu vida te cruzaste. Y todo este "cambio" se da por una sola razon: por uno mismo. Estoy aca porque quiero. Estoy aca porque pense en mi. Y sin embargo, apesar que haya sido por decision propia, es dificil. Tan dificil que mas de una vez las lagrimas caen, por muchas razones, por muchas personas que te encantaria tener a tu lado, por recuerdos que te alimentan el corazon y lo hacen cada vez mas grande. Se que esas personas y esos recuerdos estan conmigo. Que nadie ni nada me los saca, que por mas que no pueda verlo con facilidad, estan ahi y no me sueltan. Lo nuevo es dificil, lo nuevo asusta. Y yo me asusto TAN facil. Pero por mas que no sea fuerte, voy a intentarlo. Y voy a pelear, porque ya estoy bien, ya me ordene en mi desorden.